Olivetianos en acción

La caravana publicitaria del Tour.

Por Juan Gª Dolz

 

La  prueba ciclista más importante del mundo llegaría a España en su 96 edición. Después de Mónaco y Marsella, el Tour 2009 se pararía en su tercera “gran estrella” del Mediterráneo. Estaríamos ante una etapa prestigiosa que se disputaría en la capital de Cataluña, el destino más meridional de la historia del Tour. A la altura de Montjuic, las últimas subidas probablemente favorecerían a los atacantes más que a los velocistas puros.

En el pueblo de Sant Fost de Campsentelles no se hablaba de otra cosa. La prensa local lo anunciaba a bombo y platillo, "El Tour subirá la Conrería". Una cota de 330 mts. situada en el municipio, con 7 Km. de ascensión al 4% de pendiente y clasificada de 4ª categoría a 20 Km. de la meta. El Ayuntamiento había preparado un minucioso plan para el tránsito alternativo de los vecinos con un gran despliegue informativo de carteles situados en los lugares estratégicos pues la carrera iba a pasar por en medio del pueblo y se cortaría el tráfico unas horas antes. Se trataba de la 6ª etapa a celebrar el jueves 9 de julio y los nombres de Alberto Contador y Lance Armstrong estaban en boca de todos.

   

No cabe duda que los deportes, donde mejor se ven es en la televisión, pero el auténtico sabor se encuentra en el sitio, en directo, de manera que desde mediodía, los vecinos del barrio ya estábamos instalados en la carretera bajo una fina lluvia que aún daba más sabor, si cabe, a la competición. Yo había dejado el videograbador en marcha para ver más tarde la etapa y a través del transistor nos fuimos enterando de la marcha de los corredores. Velozmente, pasó ante nuestras narices en primer lugar David Millar del Garmin con 1’ de ventaja sobre el español Txurruka del Euskastel. Pero a 3 km de la llegada, los 25’’ de Millar son insuficientes para resistir al apetito de los sprinters. Alcanzado en la subida final a Montjuic, el escocés ve el intento de Romaín Feillu y las maniobras de Filippo Pozzato y Oscar Freire, que parece bien colocado, hasta que en los últimos 100 metros aparece también el noruego Thor Hushovd del Cervelo. La potencia de su pedaleo le permite superar de muy poco a Freire y a Rojas.

Esta puede ser una pequeña muestra de la crónica deportiva que ilustra el final de etapa pero que no es el verdadero objeto de este artículo pues además, nada nuevo aporta a las fantásticas retransmisiones que nos tiene acostumbrados la radio y la televisión.

Lo que constituyó para mi una auténtica diversión fue presenciar el paso de la caravana publicitaria que antecede a los corredores en una hora y que por si sola tiene una longitud de más de tres kilómetros. Una sucesión multicolor de carruajes de formas variadas, compitiendo en originalidad y distribuyendo hasta la saciedad muestras gratuitas de sus productos junto con las clásicas gorras, camisetas, banderines, pegatinas, golosinas, bolígrafos y mil cosas más. De niño había asistido a algo parecido con ocasión de la Vuelta a España, pero entonces los carruajes se limitaban a la presencia de la mítica Vespa y algún que otro automóvil llamativo.

Adjunto como muestra un carrusel de imágenes de esta caravana que tiene como aliciente la improbable posibilidad de verla en la televisión.

Un abrazo, Juan

  Carrusel de fotos.

Comentarios a este artículo.

Escribir al autor.

 

Volver

...